Convencer, no vencer

Educación y respeto. Dos de las claves para erradicar una lacra social tan deleznable como la violencia de género. Una violencia que no solo daña a la víctima sobre la que se descarga la ira, sino también a su entorno. Una madre inestable, una madre aterrada… no puede educar desde la serenidad. Un padre violento sólo transmite miedos y una idea: la mejor forma de alcanzar un objetivo es mediante la imposición, no a través del uso de la razón. (O eres víctima o eres verdugo, no hay más opciones).

Vencer para convencer, vencer al precio que sea… A mí, como a muchos de vosotros, eso no me vale. No hay por qué vencer. De hecho, me disgusta ese verbo y sus acepciones. Basta con convencer, mediante el debate, la negociación, la búsqueda de acuerdo; basta con crecer juntos para crear futuro.

De la prevención de la violencia, de la contribución a una mejora en la autoestima de quienes nos rodean, de la cooperación social… solo de ahí podemos obtener una evolución positiva. De lo contrario…

Y pese a ello, pese a que somos muchos los que queremos caminar hacia la igualdad y hacia el diálogo, todavía queda mucho por hacer. Todavía nos despiertan a diario noticias aterradoras. Todavía…

Por todo esto, y viendo que el silencio es la reacción menos inteligente, os invito a revisar vuestros blogs y a aportar a este aquellos textos con los que en su día quisisteis homenajear a las víctimas silenciadas, y llorar con y por ellas.

Os conmino también a seguir luchando, mediante la palabra, para que a los violentos solo les quede una solución para callarnos: cejar en su empecinamiento absurdo.

También ellos necesitan de nuestro trabajo: necesitan saber que solo serán amados cuando no sean temidos. Necesitan saber que se puede crecer en el darse. Necesitan saber que si se hacen dignos de ser amados, serán amados. Necesitan saber que la imposición no conduce a ningún sitio. Necesitan saber que solo cuando son elegidos desde la libertad, solo entonces, obtendrán una sinceridad desnuda.

Y que no nos importe ser reiterativos, puesto que con nuestra insistencia tal vez consigamos abrirle los ojos a alguien antes del primer golpe, puesto que todos sabemos que, previo a este, hay muchos indicios que tendemos a intentar justificar con los argumentos más endebles.

Publicado por Markesa Merteuil

 

Este fue el texto con el que se abrió Prohibido Callar, un blog colectivo creado a partir de la iniciativa de varios blogueros, a fin de reunir en uno solo todos los post que, en su día, en nuestras páginas habíamos escrito en contra de la violencia de género. La primera entrada, la de invitación a ser artífices de la lucha continuada, fue publicada el 19 de abril de 2008 y desde entonces, la comunidad no ha dejado de crecer.

Hoy son muchos los blogueros que, en muchos casos invitados por Artabria (una de las impulsoras iniciales de la iniciativa), han aportado su grano de arena y muchos los que se han sumado como seguidores. En todo caso, las puertas siguen abiertas; por lo que, cualquier persona interesada en colaborar, puede ponerse en contacto conmigo.

 

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Gracias a todos los que, desde 2008 y hasta la actualidad, os habéis volcado con Prohibido Callar: haciendo de este grito vuestro otro blog.

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